Carmina Virgili i Rodón

Un camino firme hacia la democracia

Alteraciones bruscas o prolongadas del clima han sido el detonante de 5 extinciones masivas a lo largo de la historia de la Tierra. Carmina Virgili se apasionó por la mayor de ellas, la del Pérmico-Triásico, que provocó la desaparición del 96% de las especies hace unos 250 millones de años. Lo que quizás no imaginaba, estudiando las rocas de aquella época, es que ella misma sería motor de importantes cambios en nuestra historia reciente. 

 

Carmina nació en 1927 en una familia acomodada de Barcelona. Sus padres se preocuparon de que recibiera educación universitaria cuando aún no era común. Cursó magisterio y más tarde se licenció y doctoró (1956) en Ciencias Naturales por la Universidad de Barcelona, donde ejerció como profesora. Con su madre, farmacéutica, forjó una relación estrecha tras compartir innumerables jornadas de campo, recogiendo plantas primero y haciendo observaciones geológicas después. En una de sus salidas, un paisano que vio a la muchacha por el monte se acercó y les dio las señas de una costurera que le proporcionaría un trabajo con el que dejar de hacer cosas que no eran de señorita. Quizás fuera la primera vez, aunque no la última, que Carmina tuvo que enfrentarse a los prejuicios de ser mujer en un ambiente de hombres.

En 1963, se convirtió en la primera catedrática de la Universidad de Oviedo y en la tercera de España. Su presencia insólita y exótica no fue bien acogida en unos claustros universitarios todavía reticentes a la entrada de mujeres. Estas dificultades no consiguieron limitarla y desarrolló su liderazgo incluso en un contexto adverso. En 1968, se traslada a la Universidad Complutense de Madrid donde continúa investigando y dando clase hasta que es nombrada Decana de la Facultad de Ciencias Geológicas, la primera de una facultad española.

 

Se especializó en la estratigrafía del Triásico y del Pérmico, una época convulsa y de grandes cambios, como el momento político que le tocó vivir. En los últimos años de dictadura, Carmina formó parte de la organización socialista clandestina y se implicó en los cambios que se estaban produciendo en la universidad. En 1982, ocupó la Secretaría de Estado de Universidad e Investigación del primer gobierno de Felipe González y redactó la Ley de Reforma Universitaria y la Ley de la Ciencia.

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Estas leyes fueron el revulsivo para que la obsoleta universidad franquista se convirtiera en una universidad más democrática, comprometida con la investigación y abierta a la sociedad. Dimitió en 1985 debido a los problemas de salud de su madre. Algunos años después dirigió el Colegio de España en París, donde realizó una incansable labor de difusión cultural y, en 1996, retomó su actividad política como senadora.

Su valía humana y científica le permitió superar multitud de prejuicios de género, convirtiéndose en un referente al alcanzar importantes hitos vetados a las mujeres. Su pasión por la geología y su lucha por la democracia y las libertades le valieron innumerables premios y reconocimientos de diferentes universidades y de los gobiernos de Francia y España. Falleció en 2014 y con la donación de su cuerpo a la ciencia perpetuó, más allá de la muerte, su compromiso con la investigación.

Texto: Ana Ruiz Constán

Ilustración: Nivola Uyá

“Me quedo con la pequeña satisfacción de pensar que contribuí a hacer los primeros zapatos con los que nuestra universidad comenzó el camino hacia su autonomía”

Carmina Virgili i Rodón (1927-2014)